miércoles, 5 de febrero de 2014

Lo que se queda...

No entiendo a los que dicen que ante la muerte UNO debe estar preparado... Eso es mentira, nunca se está listo para eso. El que se queda no está preparado para eso, JAMÁS.
Y es extraño sentir el peso que provoca la muerte, ella sólo se aparece y pronto se lleva todo en un suspiro. Los que aún respiran esperan a ver el sol y la noche... se quedan a mirar la tristeza, el llanto y el frío que se cuela en lo profundo de los huesos. En el corazón, en cada bocado de aliento que arde y duele en eso que llaman alma.
Ante la muerte de alguien amado se entiende por fin lo que significa el ardor de mil cuchillos que abren una herida profunda en el alma. Una herida que, al igual que el que la anida, ignora cuándo cerrará, sólo eso, porque las heridas que deja la muerte sólo se duermen.
 


A mi Voladora, que se fue a vivir a una estrella en el cielo
T-T





Por: Noodle Kattepón Váiz.
Fotografía: Noodle Kattepón Váiz.