lunes, 24 de febrero de 2014

Paprika.

Otro de los géneros que me gustan en demasía en cuanto al séptimo arte, es, sin duda, el relacionado a la psicología. Es decir, esas narraciones visuales que vuelven la cabeza del espectador por un rato ¡súper loca! @___@.
Así que hoy hablaré un poco acerca de Paprika, cinta de origen japones que tiene en su trama un mundo donde los sueños escapan a la realidad, o ¿la realidad a los sueños O_O? También encontrarán un sinfín de personajes llamativos, locos desfiles, desdobles, imaginación y torcidos sueños.



Impares.

Konakawa Toshimi es un detective que intenta resolver, mediante terapia un sueño que le provoca malestar, las sesiones son guiadas por una extrovertida, coqueta e inteligente pelirroja que se hace llamar Paprika.
Sucede que el detective, de pronto se ve envuelto en el robo del dispositivo que hace posible viajar ---por así decirlo--- al reino de la imaginación (y que Paprika usaba para resolver el asunto del detective) Así que suspenderá el acertijo de su problema para buscar al ladrón que, al parecer, intenta dominar al mundo controlando la mente de las personas por medio del dispositivo creado por la doctora Atsuko Chiba, quien resulta ser la depositaria de la pelirroja.


Y bueno, el encanto de la película radica en los giros psicológicos que tiene para narrar las distintas situaciones de los personajes involucrados, hay ocasiones en que no se logra distinguir cuando se habla de la realidad y cuando ya ésta ha sido superada por los villanos de la trama. Es, sin duda, una buena película para hacer trabajar la neurona del cerebro, saludos.


"Últimamente no he tenido un sueño propio"





Por: Noodle Kattepón Váiz.
Imágenes: Obtenidas en Deviantart a nombre de; OkasaneO, KaseiNoNeko y tite-pao.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Lo que se queda...

No entiendo a los que dicen que ante la muerte UNO debe estar preparado... Eso es mentira, nunca se está listo para eso. El que se queda no está preparado para eso, JAMÁS.
Y es extraño sentir el peso que provoca la muerte, ella sólo se aparece y pronto se lleva todo en un suspiro. Los que aún respiran esperan a ver el sol y la noche... se quedan a mirar la tristeza, el llanto y el frío que se cuela en lo profundo de los huesos. En el corazón, en cada bocado de aliento que arde y duele en eso que llaman alma.
Ante la muerte de alguien amado se entiende por fin lo que significa el ardor de mil cuchillos que abren una herida profunda en el alma. Una herida que, al igual que el que la anida, ignora cuándo cerrará, sólo eso, porque las heridas que deja la muerte sólo se duermen.
 


A mi Voladora, que se fue a vivir a una estrella en el cielo
T-T





Por: Noodle Kattepón Váiz.
Fotografía: Noodle Kattepón Váiz.