martes, 10 de septiembre de 2013

An education: sabiduría.

La educación comienza en casa. Esa fue la primera frase que escuché decir a la profesora en mi primer día de primaria ---de eso, hace algunos ayeres XD---. Yo iba con la idea de que tenía que portarme bien y, además, estudiar mucho para lograr cosas buenas en la vida. Ese no era mi deseo, sino el de mis padres, aunque, ahora, creo que ellos te dicen las cosas pensando en que no sufras cuando crezcas... pero, ¿qué pasa con la otra educación? En vez de amenazas, ¿no deberían saber aconsejar mejor en temas relacionados a eso del amor, de la vida fuera de la escuela, de esas cosas que no se aprender ahí? o ¿Es que se tratan de temas que tienes que descubrir y experimentar para darte cuenta de lo que está bien o mal? O_O dudas sin resolver. Bueno, lo anterior, sólo dependerá de las personas.



Vieja, sí. Sabia, no.

Enseñanza de vida ---título original en inglés: An Education--- es una película dirigida por Lone Scherfig y escrita por Nick Hornby. La cinta se sitúa en la ciudad de Londres, en los años sesenta y nos adentra al mundo de Jenny; una joven e inteligente preparatoriana que se esmera en la escuela para lograr asistir a la prestigiosa universidad de Oxford.
Vive con sus padres; la mamá, una mujer dedicada al hogar (la verdad no se nota que sea alguien sumisa, pues logra encarar a su esposo cuando éste refunfuña por alguna cosa) el padre es trabajador y siempre está al pendiente de la vida estudiantil de su hija; le recuerda con esmerada constancia lo importante que es estudiar, le recomienda a Jenny que olvide sus pasiones, como: La música francesa, los novios ---y si tiene uno, debe ser un estudioso también---. El padre la disciplina en cuanto a comportamiento, es más. No hay un día en que no practiquen lo que ella debe decir cuando llegue la hora de la entrevista para la universidad.
Todo esto hace que Jenni tenga ansias de convetirse en una persona adulta, pues se cree con la capacidad para, desde ahora, hacer las cosas como alguien experimentado.
Resulta que la joven conoce al puesto David, es un hombre que tiene pinta de culto, además de buena posición económica. Él comienza a ponerle mucha atención a Jenni, la invita a conciertos de música clásica, a subastas en museos, etcétera ---todo al lado de otros amigos del hombre--- entonces llega lo más obvio. Jenni se deslumbra y no sólo ella, también sus padres; incluso su papá, cuando ella le dice que David le pidió matrimonio, pero, que no sabía lo que sucedería con la escuela (para entonces, Jenni se había revelado contra una de sus profesoras y la directora del instituto para señoritas al que asiste. Quienes veían para la joven un futuro prometedor) él le responde que los estudios ya no importan, pues logró encontrar a alguien que le brindará una vida estable y cómoda.
Pero, como en toda historia que parece ser un cuento maravilloso... aparece lo feo y Jenni tendrá que demostrar la fortaleza que decía tener, en esos tiempos, cuando niña jugando a ser mujer.
No les digo qué. Pues ya conocen mi costumbre de narrar poquito de las películas que reseño.


Bueno, la película tiene muchos diálogos interesantes, como el que leen arriba (Vieja, sí...) además de que retrocedemos a la forma de pensamiento de aquellas épocas. Nos damos cuenta que las decisiones que tomemos en la vida, tienen que ver mucho en cómo apliquemos el libre albredío.
Es genial el decorado de los lugares; lo que nos ayuda a distinguir la posición de las personas en la sociedad. Y, el vestuario también es una guía para entender lo que realmente es Jenni.
En fin, ésta es la recomendación fílmica de hoy. Saludos.



"Tantas palabras, tantas canciones para describir algo que sucede tan rápido"






 Por: Noodle Kattepón Váiz.
Fotografías: Noodle Kattepón Váiz.