miércoles, 22 de mayo de 2013

Un mundo feliz: la muerte neuronal.

Lo que más me gusta del género de la ciencia ficción en la literatura, es que puedes, de alguna forma crear en la mente los escenarios ---en general--- descritos en el libro. Cierro los ojos o me pierdo en la realidad del día con los faroles bien encendidos para imaginar y entonces me alegra saber que mi cerebro no vive en punto muerto. Y que vivir en Un mundo feliz sería lo más espantoso que pudiera sucederle al orbe entero.




Controlando la esencia de la vida. 

Antes de leer la obra maestra del escritor Aldous Huxley ---1984, Inglaterra, 1963 Estados Unidos---  Brave new world (en español, un mundo feliz) había leído algunos comentarios, el que más llamó mi atención fue el que cierto mandatario, prohibió que en su país se publicara el libro, ya que le provocaba terror el hecho de que las cosas expresadas por el escritor se volvieran realidad. Especialmente por las partes en las que se explicaba el poder de las células madre humanas.
Lo horrible no es la fobia de aquel sujeto, sino que muchas cosas de Un mundo feliz suceden ahora, aunque en proporciones menores (al menos, eso creo), a continuación una breve introducción del libro.
El mundo ahora es controlado totalmente por una deidad --mientras leía, sólo pensaba quién podría ser el Gran Ford O_O, que definitivamente no podría tener relación con la marca de automóviles, pero, luego de investigar un poquito la historia, resulta que sí se refería ficticiamente a eso--, y por un grupo de científicos guardianes que vigilan que nada rompa el equilibrio de la eterna felicidad que se a logrado con lo siguiente:
     1) El control de la población mediante el diseño de la humanidad por la vía de la incubación artificial.
     2) Implantación de ideas y conceptos con la ayuda de hipnosis al cerebro. Esto fomenta la clasificación de rangos en la humanidad.
     3) Eliminación del pensamiento individual desde la concepción en los tubos de ensayo.
    4) La promiscuidad es importante para tener felicidad (sí, en el libro se expresa que el sexo es sucio para procrear, pero no se prohibe a nadie practicarlo, incluso hay reglas que prohíben tener una relación duradera con una sola persona)
   5) El entretenimiento. Por cierto, no son muchas opciones únicamente golf, cine --llamado sensocine, donde se puede sentir lo que se aprecia en pantalla-- y el Soma, la sustancia divina que brinda la felicidad en exceso.

¿Qué serían todo los puntos expresados arriba en nuestra realidad? 
pondré como ejemplo lo que vemos en la televisión, comerciales que anuncian autos que no merecen ser conducidos por cualquier persona --como si la máquina fuera la que pensara, la que fuera humana--, anuncios y anuncios de cosas que las personas usan para embobar la mente, ahora que lo pienso; ¿cuántos comerciales de libros se anuncian en la tele? ¿Cuantas personas explotan la tecnología para fortalecer el músculo gris?
Vivimos en una realidad donde a través de los medios  de comunicación impera una ideología de cuerpos falsos, felicidad material, el que gana más es porque es fuerte, el de abajo siempre se tiene que quedar en el mismo lugar y conformarse con las distracciones que le hacen soñar lo que podría ser pero jamás será. Es un mundo feliz donde poco a poco se mueren las neuronas, donde se comienza a marchar en un sólo bando, donde ya no será necesario pensar.

Y considero que la humanidad debe mejorar el mundo que habita, no someterlo hasta el punto de transformarlo en la falsa tierra de las maravillas. 
Un mundo feliz es una lectura estimulante que hace pensar en el futuro, el pasado y el presente. El rumbo que tomemos justificará la forma de vida, todo en exceso es malo, incluso la felicidad, sobre todo cuando comienza a perderse el sentido de la humanidad.


{Ficha técnica.

Título: Un mundo feliz (Brave new world)
Autor: Aldous Huxley.
Editorial: Grupo editorial Tomo (también disponible en otras editoriales)
Género: Novela antiutópica.
Formato: Rústico.
Número de páginas: 222.
  



 ¡Siente como el gran ser llega hacia ti!
¡Alégrate, regocíjate y en tu alegría, muere! 






Por: Noodle Kattepón Váiz.
Fotografías: Noodle Kattepón Váiz.