domingo, 6 de enero de 2013

Historias de una enfermera.

En realidad a mí me aterra la profesión de las enfermeras, por el hecho de que, en la mayoría de ocasiones presencian las más tristes y desgarradoras historias de la desgracia humana. Pero no les importa, porque ellas están para ayudar, consolar, atender y velar la salud de las personas ---pero, como siempre, tengo quejas de algunas porque no se portan bien XD, te tratan peor que una chancla--- en fin, tengo una hermana que trabaja en este caótico mundo, siempre que llega me comparte historias... O_O escalofriantes (como la ocasión en que ella afirma que vio a una sombra negra visitar las habitaciones del hospital, esa cosa inspeccionaba de cerca a los enfermos y sólo se detuvo con una mujer, que, al día siguiente murió. Mi hermana y sus colegas afirman que la muerte se puede sentir, que la atmósfera en un hospital se torna pesada, fría y triste cuando alguien va a morir)... chistosas =) ---cuando cierto día la mandaron a ordenar una clínica que se inauguraría en un pueblito y le estaban ofreciendo un colchón con ratones en el interior para que durmiera, jajajaja, por supuesto ella lo rechazó, prefirió dormir en el suelo con cartones---... sorprendentes :0 (lo que diré es algo grotesco, pero la enfermera me platicó la historia de un hombre que... en trasero... interior... un roll-on. Wop, que trabaje la imaginación para que interpreten lo de arriba)... etcétera... etcétera.
Una de las anécdotas de mi hermana que me han hecho reír ocurrió cuando ella prestaba servicio social, decía que por cada rondín a los enfermos, tenía que brindar una plática (de temas diversos) a los familiares, en aquella ocasión recomendaba cómo lavarse las manos correctamente, cuando finalizó la charla solicitó a las personas que firmaran un papel en el que constaba que había impartido la plática.

"Entonces ya sólo faltaba que un señor firmara la hoja, pero él se negó, decía que le pidiera a otro familiar que firmara por él, yo insistí y le dije que no le costaba nada, incluso llegué a pensar ---viejo payaso--- luego de insistirle accedió a mi petición. No manches, cuando veo, ¡tenía manos de gancho, eran unos garfios! Me dio mucha pena, intenté decirle que olvidara el asunto, pero con seriedad respondió que sí iba a firmar mi hoja, agarró el lapicero y garabateó el papel... no manches, me salí corriendo del cuarto. Pobre señor, por eso no quería firmar y yo estaba de chocante, me sentí una completa idiota"
Y bueno, quise compartir un poquito de las vivencias de las enfermeras y hoy en su día les mando muchos saludos.
FELIZ DÍA DE LA ENFERMERA








Por: Noodle Kattepón Váiz.
Imagen enfermera Joy: Internet.
Dibujo de ardilla con cofia: Noodle Kattepón Váiz.