miércoles, 19 de septiembre de 2012

Ted: y la historia de Flomo.

El pasado viernes catorce de septiembre fue el estreno de la película Ted en las salas cinematográficas de México, asistí a una de las últimas funciones en compañía de algunos amigos y tengo que decir que ha sido una cinta que provoca dolor en el estómago, ya que pasas riéndote por las estupideces que atiborran la historia de un hombre y su oso de peluche mágico. 
Antes de ver Ted había estado leyendo críticas, algunos la catalogaban de buena comedia y otros ---un buen número--- se quejaban de la trama, diciendo que era una película de bobo contenido.
A pesar de leer eso decidí ir a verla, y claro que no se trata de una joya del séptimo arte, pero considero que está bien para distraerte y reírte como loco por un buen rato, al menos yo no me siento culpable de ir al cine a ver una película palomera (como diría uno de mis profesores, "vean cintas que provoquen dolor en su cabeza por hacerlos ¡¡¡pensar!!!") y procuro hacerle caso, me gusta el buen cine y el comercial también.
Regresando al tema del oso mágico, pues es cierto que al menos una vez en la vida hemos tenido algún juguete que cumpla el rol de mejor o tal vez único amigo; a él (o ella) le platicamos nuestras penas, le invitamos café invisible, sopa elaborada de papelitos o chucherías de la tienda. En fin, aquel peluche estará dispuesto a consolarnos, regañarnos y muy pocas veces a juzgarnos o atreverse a decir que estamos mal ---ellos nos dejan esa opción para que después de habernos equivocado los malvados amigos de felpa puedan burlarse de nosotros--- y es que mientras veía Ted, no pude dejar de pensar en mi oso Flomo.






  Metamorfosis de un oso de peluche.


Flomo fue el regalo de una de mis tías cuando yo salí del jardín de niños, era un oso adorable y pachoncito, en su oreja derecha tenía un colgante con relieve que me gustaba copiar en mis cuadernos, yo solía ponerlo en medio de las hojas y remarcarlo con lápiz, la figura del oso en ese pedazo de plástico aparecía entre las líneas de forma fantástica.
Flomo fue (y sigue siendo) mi mejor amigo desde el momento en que lo recibí.
Lo llevaba a ---por cierto, su nombre ya venía escrito en la tarjetita de presentación que también colgaba de su oreja, al menos hasta que la removí (con mucho cuidado)--- a todos lados, le dibujaba retratos, lo arropaba para que no sintiera frío en la noche, le cantaba canciones y él me respondía con la ayuda de mi garganta, expulsando una voz algo rasposa. Lo abrazaba, besaba, ¡era feliz con ese peluche!... hasta que la tragedia llegó en forma de un perro bulldog llamado (creativamente por mi papá) "El Chato".




      
Era una tarde nublada, el cielo amenazaba con derrumbarse sobre los humanos, pues centellas partían las oscuras nubes y reventaban los tímpanos con escandalosos truenos. Llaman a la niña desde la puerta de madera, ella no desea bajarse del improvisado sube y baja que ha diseñado: una tabla gruesa que descansa sobre una piedra, justo por la mitad.
Los llamados insisten, viene la lluvia, primero gotitas, luego grandotas, la niña recibe el agua en su cara mientras eleva la mirada al cielo, entonces alguien tira de uno de sus brazos, la jalan rápido al interior de la casa... el amigo al otro lado del sube y baja cae al suelo, su cuerpo de felpa apenas y levanta una motita de polvo, continúan cayendo las gotas.
La amenazante lluvia decide marcharse, no se quedó mucho tiempo, la niña duerme, su amigo espera a que ella lo recoja. Él tiene miedo, se acerca alguien en cuatro patas, está oscuro, aquello lo olfatea, ¡Oh, no! Es la juguetona mascota de la familia, el cachorro no lo entiende, no cree que esté dañando a nadie, juega con el mejor amigo de la niña. Le clava los dientes, le rasca el cuerpo... desgarra la tela y saca el algodón en un brutal ataque de juego.
Ella presiente que algo está pasando, quiere salir, pero no la dejan, afuera hace frío y se puede enfermar, espera intranquila hasta el otro día.
El sol cobija a su mejor amigo, a un lado de él aún dormita el perro, ella grita... él está destrozado... la niña llora mientras recoge el cuerpo, únicamente la cabeza está intacta, lo demás son hilachos que cuelgan.
La niña abraza a su mejor amigo, le promete que nunca lo dejará solo, le pide disculpas. Llora a su lado, él la comprende, no le reclama nada. Sonríe.

***


Bueno... le dedico las palabras de arriba a Flomo y sucedió así, lo atacó El chato, sentí muy feo cuando lo encontré hecho pedazos, pero no dejé de llevarlo a todas partes, recuerdo que Flo parecía una sábana con cabeza, era un oso títere.
extrañaba el cuerpo de mi oso, la forma de barril con que estaba hecho.
Era atractivo, pobre Flo, lamenté haberlo dejado afuera y no cuidarlo como fue debido. Entonces mi tía y mi mamá decidieron fabricarle un cuerpo nuevo, por supuesto que no sería ni una semi copia del original, ellas hicieron lo que pudieron.
Para fabricar el nuevo cuerpo utilizaron tela de peluche color gris, sacaron el molde de una revista que enseñaba a crear osos, la elaboración tardó algunas semanas, recuerdo que llegué de la escuela y no encontré la cabeza de Flo, corrí a preguntarle a mi mamá que había sucedido con él, tenía miedo de que lo hubieran arrojado a la basura, entonces ella me dijo que estaba encima de la máquina de coser, fui a buscarlo y lo encontré ahí, reposando luego de su operación.
Lo abracé con emoción, por supuesto que cambió mucho, ahora parecía un gorila con cabeza de oso XD, pero aún así lo quería, lo importante era saber que Flomo no perdió la magia, era mi amigo y lo será por siempre.




Así que comprendo perfectamente lo que sintió John Bennett cuando vio a Ted partido a la mitad (aquella escena es una de las más emotivas en la película) creo que perder a un peluche amigo es igual de triste que ver partir a uno de carne y hueso.
Y, pues hay que valorar la amistad, aunque ésta venga de un juguete, como había escrito antes, ellos siempre estarán a su lado :D no importa si cambian mucho o no. Por cierto, Flomo les envía un gran saludo.

 








Por: Noodle Kattepón Váiz.
Fotografías de Ted: Recopilación de fuentes diversas.
Fotos de Flomo y dibujos: Noodle Kattepón Váiz.